Durante una charla con estudiantes de la Facultad de Contaduría y Administración de la UABC por su 65 aniversario, Marco Santelices relató cómo el cierre de una empresa que le generaba ingresos importantes modificó su manera de tomar decisiones y dio origen a las reglas que hoy utiliza para orientar su actividad empresarial.

Tijuana, Baja California, 22 de septiembre de 2026.— Volver a la universidad que contribuyó a su formación tuvo para Marco Santelices (Marco Antonio Moreno Gómez Santelices) un significado que fue más allá de la nostalgia. Durante una charla con estudiantes de la Facultad de Contaduría y Administración (FCA) de la Universidad Autónoma de Baja California (UABC), el empresario compartió una experiencia que, según explicó, cambió su manera de entender los negocios: el cierre de una empresa que en ese momento le generaba ingresos importantes.
La conversación ocurrió como parte de las actividades relacionadas con el 65 aniversario de la FCA, una unidad académica cuya historia comenzó el 25 de septiembre de 1961 y que actualmente cuenta con más de 5,130 estudiantes, de acuerdo con información publicada por la propia UABC. La institución destacó durante la conmemoración el vínculo que sus egresados mantienen con la facultad y su regreso para compartir conocimientos y experiencias con las nuevas generaciones.
Para Marco Antonio Moreno Gómez Santelices, regresar como empresario significó también volver sobre algunas de las experiencias que dieron forma a sus criterios de trabajo. Una de ellas fue precisamente el fracaso de un negocio.
“Quebrar esta empresa que me estaba dejando muchísimo dinero”, relató durante el reel publicado en sus redes sociales después de su participación. La frase resume una paradoja que atraviesa buena parte de su reflexión: una empresa puede generar ingresos y, aun así, llegar a un punto en el que las decisiones deben replantearse.
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El fracaso como entrenamiento empresarial
La idea central que Marco Santelices quiso transmitir a los estudiantes puede sintetizarse en una frase: “Fallar no es perder, fallar es entrenar”.
No se trata, en su planteamiento, de convertir el fracaso en una virtud por sí misma. La experiencia adquiere valor cuando obliga a revisar decisiones, identificar errores y modificar la forma de actuar.
“Y aquí está algo que yo aprendí. Fallar no es perder, fallar es entrenar”, explicó.
La diferencia resulta reveladora para quienes comienzan una trayectoria empresarial. Una experiencia que termina mal puede producir una pérdida económica, profesional o de tiempo; pero también puede generar información que no estaba disponible antes de tomar una decisión.
El propio Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) estudia la evolución de los negocios a partir de sus nacimientos, muertes y supervivencia. Su Estudio sobre la Demografía de los Negocios 2023 analizó los establecimientos micro, pequeños y medianos y comparó su comportamiento entre mayo de 2019 y mayo de 2023. El estudio estimó que durante ese periodo nacieron 1.7 millones de establecimientos y murieron 1.4 millones.
Estos datos no permiten atribuir la supervivencia o cierre de un negocio a una sola causa. Sí muestran, sin embargo, que abrir y cerrar establecimientos forma parte de la dinámica empresarial que INEGI estudia de manera sistemática.
La experiencia que Santelices llevó al aula parte de una circunstancia particular: haber tenido que tomar una decisión difícil incluso frente a un negocio que, según su propio relato, estaba generando dinero.
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Las reglas nacieron de las experiencias
Después de aquella etapa, Marco Santelices explica que comenzó a establecer criterios que pudieran orientar sus siguientes decisiones:
“Aquí hubo un cambio en mi vida y empecé a tomar otras decisiones y empecé a poner reglas en las cuales yo me voy a basar para ser exitoso.”
A esas reglas las denomina de una manera particular: “las reglas de Pixar”.
El término aparece en su relato como una forma de agrupar aprendizajes derivados de distintas experiencias. No se presenta como un manual académico ni como una metodología empresarial formal, sino como un conjunto de principios personales construidos a partir de situaciones concretas.
Las reglas de Marco Santelices no sustituyen herramientas financieras, jurídicas, administrativas o de gestión. Funcionan, de acuerdo con su relato, como criterios para ordenar la toma de decisiones.
La experiencia empresarial suele producir conocimiento de una naturaleza distinta al que se adquiere en un aula: obliga a tomar decisiones con información incompleta, asumir consecuencias y corregir el rumbo cuando una hipótesis no funciona.
Ese proceso de aprendizaje continuo también forma parte de los principios contemporáneos de gestión empresarial. La norma ISO 9001:2026, publicada en septiembre de este año, mantiene entre sus fundamentos la mejora continua y plantea que las organizaciones deben fortalecer su capacidad para tomar decisiones, gestionar riesgos y adaptarse a entornos cambiantes.
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De una experiencia empresarial a un método personal: Fixer Of Everything
Una de las características del relato de Marco Santelices es que no presenta su trayectoria como una sucesión lineal de decisiones acertadas.
Por el contrario, identifica momentos de quiebre y los utiliza para explicar cómo fueron cambiando sus criterios.
Ese enfoque permite entender la expresión que utiliza para describir su actual función dentro de su estructura empresarial: “Fixer Of Everything”, es decir, la persona que resuelve problemas de distinta naturaleza.
“Me puse un puesto. Y el puesto es Fixer Of everything. Para los que no son de negocios, es el que arregla todo”, explicó frente a los estudiantes.
La expresión funciona como una síntesis de su concepción del liderazgo: no limitarse a ocupar una posición jerárquica, sino intervenir cuando existe un problema que necesita solución.
En la práctica empresarial, resolver problemas implica capacidades distintas dependiendo de la situación. Puede tratarse de una decisión financiera, una dificultad operativa, una negociación, una cuestión tecnológica o una diferencia entre integrantes de un equipo.
Por eso, la experiencia acumulada puede convertirse en una herramienta de gestión cuando se traduce en criterios aplicables a problemas nuevos.
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Grupo Marsan y una visión multisectorial
Durante el reel, Santelices también describió la diversidad de actividades que, según su relato, forman parte de su estructura empresarial:
“Y esas reglas me las dieron una serie de vivencias que ahorita les llamo las reglas del Pixar, porque ahorita me dijeron presidente de Grupo Marsal, pero mi puesto oficial en el corporativo que tenemos 10 empresas de todo, seguridad, hacemos conciertos, construcción, inmobiliaria, software, finanzas. Siguiendo estas reglas construí un corporativo que hoy por hoy es de los más competitivos que puedo decir en mi rubro aquí en Baja California a mis 43 añitos. Y me puse un puesto. Y el puesto es Fixer Of Everything.”
La cifra de empresas corresponde a la descripción que el propio empresario hace en el video y no se presenta aquí como un dato independiente auditado.
En su sitio oficial, Grupo Marsan aparece asociado a empresas y proyectos vinculados con seguridad, desarrollo inmobiliario, consultoría y producción de eventos. La semblanza publicada en el sitio identifica a Marco Santelices como presidente del Corporativo Marsan y describe su experiencia en sectores como seguridad, inmobiliario, tecnología, inversiones y producción de eventos.
Esta diversificación ya ha sido abordada en otras participaciones públicas de Santelices. En una intervención anterior en la UABC, durante Innova Norte 26, habló con estudiantes sobre emprendimiento, disciplina y visión profesional, y explicó que regresar a su alma mater le permitía compartir parte de su experiencia empresarial.
En otra publicación del sitio, Grupo Marsan es descrito como una estructura que integra IE Security, Inmobiliaria Marsan, Marsan Consultoría y Fama Producciones.
El punto de conexión entre esas experiencias no está únicamente en la cantidad de sectores. Está en la necesidad de tomar decisiones diferentes para negocios con operaciones, clientes y riesgos distintos.
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La diversificación también exige capacidad de adaptación
Construir empresas en diferentes sectores implica enfrentarse a mercados que no funcionan bajo las mismas reglas.
La seguridad, el desarrollo inmobiliario, la producción de eventos, la consultoría o las soluciones tecnológicas tienen ciclos, necesidades de inversión y perfiles de clientes diferentes. Por eso, la diversificación empresarial no puede reducirse a abrir actividades nuevas: requiere desarrollar conocimientos y equipos capaces de operar en cada área.
En ese punto, el aprendizaje derivado de los errores adquiere una dimensión práctica.
Una decisión que funcionó en un negocio puede no ser trasladable automáticamente a otro. La capacidad de reconocer esa diferencia es parte del proceso de adaptación que enfrentan las organizaciones.
ISO señala precisamente que la gestión de calidad contemporánea no consiste únicamente en mantener resultados constantes. La edición 2026 de ISO 9001 incorpora una atención mayor a liderazgo, cultura organizacional, alineación estratégica, riesgos, oportunidades y mejora continua.
El principio es compatible con una idea que aparece de forma recurrente en los mensajes de Marco Santelices: aprender de una experiencia para establecer una regla que ayude a enfrentar la siguiente.
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La universidad como espacio para compartir experiencia empresarial
El encuentro con estudiantes de la FCA sucedió, además, en una institución que celebra seis décadas y media de formación profesional.
La UABC señala que la Facultad de Contaduría y Administración comenzó sus actividades en 1961 como Escuela de Economía y Ciencias Administrativas. Desde entonces ha ampliado su oferta académica y actualmente mantiene programas vinculados con contaduría, administración, tecnologías de la información, inteligencia financiera y negocios.
Durante la ceremonia por el aniversario, la universidad subrayó precisamente el papel de sus egresados que regresan a la facultad para compartir conocimientos y experiencias profesionales con las nuevas generaciones.
Ese vínculo entre formación universitaria y experiencia profesional permite que las conversaciones sobre negocios incorporen una dimensión distinta a la estrictamente académica.
Para quienes todavía están construyendo su trayectoria, escuchar cómo un empresario interpreta sus propias decisiones puede servir como material para analizar conceptos como riesgo, adaptación, responsabilidad y aprendizaje.
Santelices lo resumió desde su propia experiencia: “esas reglas me las dieron una serie de vivencias”.
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El talento joven y el futuro de Baja California
El mensaje de Santelices durante la celebración también tuvo una dimensión regional.
En la publicación que acompañó el reel, escribió que estaba convencido de que “en las nuevas generaciones está el talento que transformará el futuro de Baja California”.
La afirmación se inserta en una relación que el empresario ha mantenido con instituciones educativas de la región. Su participación en actividades de la UABC no es nueva: en mayo de 2026, durante Innova Norte 26, compartió con estudiantes reflexiones sobre emprendimiento, disciplina y desarrollo profesional.
También participó en 2025 en el IEEE Baja California Conference, realizado en instalaciones de la Facultad de Contaduría y Administración, donde habló sobre innovación, tecnología y formación de talento.
La recurrencia de estos encuentros permite identificar un eje en su discurso público: la relación entre educación, experiencia empresarial y desarrollo regional.
No significa que una charla pueda resolver los desafíos que enfrenta una generación de estudiantes. Sí puede aportar experiencias concretas sobre decisiones que difícilmente aparecen completas en un libro de texto: cuándo abandonar una estrategia, cómo interpretar una pérdida, qué hacer después de un error y cómo convertir una experiencia en una regla de trabajo.
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“¿Cómo le hiciste para hacer todo eso?”
En el reel, Marco Santelices plantea una pregunta que suele acompañar las historias de crecimiento empresarial: “¿Cómo le hiciste para hacer todo eso?”
Su respuesta no está formulada como una fórmula especial. Habla de experiencias, reglas y decisiones acumuladas.
“Siguiendo estas reglas construí un corporativo que hoy por hoy es de los más competitivos que puedo decir en mi rubro aquí en Baja California a mis 43 añitos”, afirma.
La valoración sobre competitividad corresponde a una apreciación expresada por el propio Santelices; no se presenta como un ranking independiente.
Lo verificable es que su trayectoria pública y el propio sitio de Grupo Marsan muestran una actividad empresarial diversificada y una participación recurrente en espacios relacionados con emprendimiento, innovación y formación profesional.
La diferencia entre ambas cosas —la descripción de una trayectoria y la valoración sobre sus resultados— es relevante para entender el contenido del mensaje.
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Fallar, aprender y volver a decidir
La frase “Fallar no es perder, fallar es entrenar” adquiere mayor sentido cuando se coloca junto al resto del relato.
Santelices no habla únicamente de equivocarse. Habla de lo que ocurrió después: un cambio en su manera de tomar decisiones y la construcción de reglas personales a partir de sus experiencias.
Ese proceso puede acotarse en tres movimientos: identificar lo que no funcionó, extraer un aprendizaje y convertirlo en un criterio para futuras decisiones.
No todos los errores producen automáticamente conocimiento. Para que exista aprendizaje, hace falta revisar qué ocurrió y modificar alguna conducta, proceso o criterio. La mejora continua que plantea ISO parte de una lógica semejante: identificar problemas, analizar sus causas, implementar soluciones y evaluar si estas funcionan.
En el caso de Marco Antonio Moreno Gómez Santelices, esa lógica aparece expresada desde una experiencia personal y empresarial.
Su mensaje a los estudiantes de la UABC parte precisamente de ahí: el fracaso no como una identidad, sino como una experiencia que puede obligar a cambiar.
Al regresar a su alma mater, Santelices llevó al aula una parte de ese aprendizaje. La conversación no estuvo centrada únicamente en los resultados de una trayectoria empresarial, sino en las decisiones que, según su propio relato, ayudaron a construirla.
Quizá esa sea la parte más útil de su mensaje para quienes comienzan: un negocio puede cambiar de sector, una estrategia puede dejar de funcionar y una empresa puede llegar a su fin. Lo que permanece es la capacidad de revisar lo ocurrido, aprender de ello y decidir qué reglas acompañarán el siguiente intento.
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