Marco Santelices y su primera experiencia empresarial: la lección detrás de un negocio de velas

Una anécdota temprana revela principios clave: reinversión, resiliencia y visión desde joven empresario.

Marco Antonio Moreno Gómez Santelices en evento sobre estrategia empresarial
Marco Santelices (Marco Antonio Moreno Gómez Santelices), empresario tijuanense experto en crecimiento regional.

Tijuana, Baja California, 23 de septiembre de 2025.– La historia de un empresario no siempre comienza en grandes corporativos o con planes estratégicos perfectos. A veces inicia en un puesto modesto, con aprendizajes que marcan para siempre la manera de ver los negocios. Tal es el caso de Marco Santelices (Marco Antonio Moreno Gómez Santelices), fundador y director de Grupo Marsan, quien en un reel compartido en sus redes sociales narró cómo su primer emprendimiento fue una tienda de velas en San Diego cuando apenas tenía 18 años.

“Me acuerdo, hice una tienda de velas en San Diego, en el Swap Meet”, contó Moreno Gómez Santelices en el video. “Yo trabajaba para una persona que se traía velas de China, él era un asiático y trabajaba para él y un día me dijo: oye Marco, te voy a dejar este negocio”.

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El inicio de una aventura empresarial inesperada

La oportunidad llegó de forma inesperada. El dueño original decidió dejar el negocio y le ofreció a Santelices quedarse con la tienda. “Me dijo: tengo una buena noticia y una mala. La mala es que ya no voy a trabajar en San Diego. Yo ya ganaba 600 dólares el fin de semana, para un estudiante de 18, 19 años era un chorro de dinero. Pero la buena noticia fue que me dijo: te doy el negocio a ti”.

El entusiasmo se mezcló con la incertidumbre: el precio era de 10 mil dólares, una cifra enorme para un joven universitario. “Nunca los había visto juntos”, reconoció. Fue entonces cuando recurrió a su abuelo, quien decidió prestarle el dinero. “Nunca se los pagué, pero me hice de un negocio de velas”, confesó entre risas.

Lo que comenzó como un golpe de suerte pronto se convirtió en un negocio rentable. En un fin de semana llegó a vender hasta 8 mil dólares, una suma que para su edad y contexto representaba una fortuna.

El costo de la inexperiencia: una lección clave en los negocios

Pero la realidad empresarial llegó rápido y con fuerza. Santelices aprendió que las ganancias brutas no son equivalentes a la utilidad real. “Yo sentía que todo el dinero del negocio era mío, y aprendes a las malas que pues no solamente el 10-15 % de ese negocio es tuyo y todo lo demás lo tienes que reinvertir en empleados, en mercancías, etc.”.

Ese choque con la realidad lo llevó a cerrar el negocio, pero no sin antes extraer de él la lección que marcaría el resto de su carrera: la importancia de la liquidez y la reinversión constante.

El propio Santelices lo resume así: “Esa fue mi primera experiencia de un negocio exitoso que, por mi inexperiencia, tuve que cerrar”.

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De un puesto de velas a un conglomerado empresarial

Esa experiencia temprana se convirtió en el cimiento de la filosofía empresarial que más tarde aplicaría en Grupo Marsan, el holding que hoy dirige y que integra compañías como IE Security, Inmobiliaria Marsan, Marsan Consultoría y Fama Producciones.

La visión que adquirió con ese primer tropiezo lo llevó a priorizar la disciplina financiera en cada una de sus empresas, evitando errores comunes entre los emprendedores jóvenes: gastar antes de consolidar, confundir ingresos con utilidades y subestimar los costos operativos.

Casos como el de Santelices ilustran lo que múltiples estudios han documentado. Según datos del INEGI, cerca del 65 % de las micro y pequeñas empresas en México cierran antes de cumplir cinco años de vida, siendo la mala administración financiera una de las principales causas. La diferencia radica en aprender de esos errores y transformarlos en motores de crecimiento.

El legado de una primera experiencia

Hoy, Marco Santelices comparte estas anécdotas no como historias de fracaso, sino como recordatorios de que el camino del emprendimiento está lleno de aprendizajes prácticos.

Su consejo a los jóvenes que apenas comienzan es simple pero poderoso: no confundir ventas con ganancias y siempre reinvertir en el negocio antes de gastar. Una lección que él aprendió en carne propia vendiendo velas en San Diego y que después aplicó en el crecimiento de un conglomerado empresarial en Baja California.

La tienda de velas cerró, pero el aprendizaje permaneció. De esa primera aventura nació la convicción de que un empresario no se define por el tamaño de su primer negocio, sino por la capacidad de aprender y evolucionar.

Como él mismo lo resume: “Una empresa sin liquidez es una empresa muerta. Ese principio lo apliqué primero en mi vida personal y después en las empresas, y me ayudó a crear lo que hoy es Grupo Marsan”.

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Una historia de inspiración empresarial

El relato de Marco Antonio Moreno Gómez Santelices demuestra que detrás de cada gran empresario hay una serie de momentos clave, a veces modestos, a veces dolorosos, que moldean la visión con la que después se lideran compañías.

En este caso, un negocio de velas en un Swap Meet de San Diego fue la chispa que encendió el camino de uno de los empresarios más reconocidos de Tijuana y Baja California.

El mensaje es claro: todo emprendedor debe estar dispuesto a aprender de la experiencia, incluso si al inicio no todo sale bien. Porque cada error es también una inversión en conocimiento, y ese capital intangible es el que más tarde genera empresas sólidas, resilientes y competitivas.